Julieta: Porque él lo vale

Julieta
Director
Guión
Pedro Almodóvar (Relatos: Alice Munro)
Música
Alberto Iglesias
Fotografía
Jean-Claude Larrieu
Reparto
Le he tomado prestado el titular de mi crítica, y el de toda mi reflexión, a un amigo crítico, que dio exactamente en la diana. Porque el último trabajo de Almodóvar es lo que es: él mismo. Y si no te gusta, pues te jodes, porque esto es lo que hay. Así seguiré, nunca cambiaré, que diría su amiga (o ex amiga) Alaska. Ha llegado a un punto en su carrera que hace lo que le da la gana, y sus películas son tan suyas, o mejor dicho, tan para él, que muy poca gente puede llegar a conectar con ese microcosmos que ha creado. Un ecosistema propio y endogámico, del que no puede (y no quiere) salir.

Reconociendo que el planteamiento argumental puede ser sugerente (una hija abandona a su madre al cumplir la mayoría de edad sin explicación alguna) y que su factura es impecable (como casi toda su filmografía) "Julieta" es, como toda la filmografía de Almodóvar, demasiado retorcida, demasiado rocambolesca. Y cuando esto pasa en serio, sin hacer chistes, sin reírse de uno mismos, y encima estando demasiado poseído de sí mismo, resulta no solo irritante, sino ridículo. De tan ridículo, insoportable. Y pedante, muy pedante.

Porque aunque hay momentos de gran brillantez argumental -tocando temas como la homosexualidad con una naturalidad muy inteligente e incluso estableciendo incluso una original rima de contenidos...- y de una fantástica dirección de actores -que en otros momentos llega a caer en la parodia más grotesca- el resultado general no solo es insatisfactorio, sino incluso indignante: le preparan a uno toda la película para algo que cuando parece que va a pasar... resulta que todo acaba. Uno no sabe bien si Almodóvar ha hecho esto como una broma cruel a sus espectadores (¡como si le importaran algo!) o bien como una huida hacia adelante al ver que no había forma de dar un final medianamente coherente a toda su película.

Es inevitable pensar durante toda la película que Almodóvar no ha avanzado en su creatividad y en su expresión. O mejor dicho, no quiere avanzar: le va tan bien así -en todos los sentidos- que ¿para qué cambiar? Deberá pensar -erróneamente- que los grandes nunca cambian. Que Hitchcock, Kubrick, Woody Allen, Scorsese, siempre hacen lo mismo. Si, es cierto, pero hay un matiz interesante, y lacerantemente obvio en esta afirmación: todos y cada uno de estos "autores" han sabido rodearse de otros guionistas para escribir cada una de sus películas -e incluso en el caso de Hitchcock y Kubrick, no escribieron ni una coma-, modernizando y avanzando en su obra, en sus reflexiones, en sus visiones del universo a través de sus películas.

En cambio él, el único director español con un Oscar de Hollywood al mejor guión (por "Hable con ella", eso sí, muy merecido...) cree que ha alcanzado el nirvana del cine, el máximo nivel. Ya no hay más, eso es lo que hay. Y resulta frustrante e incluso irritante que un tenga que tragarse una película sabiendo lo que va a ver, sabiendo los errores que va a cometer, sabiendo que le van a repetir todas y cada una de sus fallas... sencillamente porque él lo vale. 

TRAILER

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