Xmen: Apocalipsis: De vergüenza ajena

Xmen: Apocalipsis
Director
Guión
Mike Dougherty, Dan Harris, Bryan Singer, Simon Kinberg
Música
John Ottman
Fotografía
Newton Thomas Sigel
Reparto

Vale, sí, lo confieso, estoy empachado: en muy poco tiempo hemos estado con Batman, Supermán, el Capitán América, Iron Man, Viuda Negra, Bruja Escarlata, Máquina de Guerra, Soldado de Invierno, Visión, Spiderman... estoy empachadito de superhéroes. De acuerdo, hay diferencias, porque mientras DC -esto es la editorial de Supermán, Batman...- se lo toma un poquito más en serio, Marvel ha optado directamente por convertir la fábrica de sueños en un restaurante de comida rápida. Cuanto más rápida mejor: antes las películas eran suculentos menús hechos artesanalmente con mimo, inteligencia, creatividad, sorpresas... ahora se parece mucho más a las ofertas clónicas con patatas, refresco y postre. Está bien, no nos engañemos: siempre han sido productos hechos en fábricas. Pero el ritmo, el mimo y el respeto con que se hacían las películas antes no son igual que ahora.

Aunque Singer fue en su día un cineasta reputado con películas tan interesantes en su haber como la brillante "Sospechosos habituales" y "Verano de Corrupción", luego escoró rápidamente al mundo de las adaptaciones de los cómics al cine con los primeros "Xmen"; fueron dos películas interesantes, bien hechas y que abrieron brecha a la hora de trasladar a imagen real todo el universo del cómic Marvel (todo ello antes de que Disney comprara la compañía) con una visión que se correspondía mucho más con la tendencia de Marvel en sus cómics de toda la vida. Sobre todo la segunda parte de los Xmen (año 2003) era de las mejores adaptaciones que se hayan hecho del cómic a la gran pantalla.

Pero inexplicablemente, Singer decidió dejar de lado el rentable universo de los Xmen para embarcarse en un megaproyecto también relacionado con los cómics, pero centrado en el superhéroe más famoso de la historia: "Supermán Returns" (2006) fue una metedura de pata de proporciones tan épicas que ni siquiera la presencia del gran Kevin Spacey como Lex Luthor consiguió que cayera en la más profunda ignominia, destrozando la trayectoria de Singer y casi hundiendo la de actor que dio vida al hombre de acero en la película, Brandon Routh.

Tuvieron que pasar unos cuantos años para que Singer retomara las adaptaciones del cómic al cine -tras una tambaleante trayectoria en esos años- con Xmen: días del futuro pasado (2014), que recogía los propios orígenes de esos personajes en el racismo y la intolerancia y daba la pauta a los nuevos actores que ya aparecieron en Xmen: Primera clase, dando vida a Magneto -Michael Fassbender-, Mística -Jennifer Lawrence-, Hank McCoy "La Bestia" -Nicolas Hoult- y el profesor Xavier -James McAvoy-. Todo preparado para un reboot en toda regla para seguir exprimiendo la historia. El problema es que después de sentar las bases, la factoría ya se ha puesto en marcha de manera indigna, y la máquina de zumos se ha convertido en una máquina expendedora de refrescos que tienen muy poquito porcentaje de zumo. El resto son conservantes y colorantes.

La historia, uno de los arcos dramáticos clásicos de los mutantes en Marvel, es la de Apocalipsis, un mutante legendario que viene del antiguo Egipto (en el año 3600 a.d.c.) y que pretende dominar la tierra ayudado de cuatro siniestros lugartenientes. Ese es el planteamiento, claro, porque luego todo esto se lo han pasado por el forro, y han hecho y deshecho lo que les ha dado la gana con el único interés de enseñar personajes "chulos" y que pudieran recrear bien con efectos visuales -con licencias un poco "locas" como resucitar personajes como cíclope, Jean Grey, Tormenta o Ángel para que se unan en la misión de dominar el mundo, por no hablar que el archienemigo y superpoderoso Magneto ahora se ve reducido a un comparsa de Apocalipsis...-. Todo ello para meter a actores jovencitos que le aseguren una continuidad de la saga Xmen y que puedan ser bien vendidos a los adolescentes, que a tenor de lo visto, son el verdadero público objetivo que buscan. Personajes de opereta barata y punto.

Centrándonos en lo puramente cinematográfico, el caso es que el guión es una locura: hace aguas por muchos sitios, intenta meter elementos serios cuando no encajan -toda la historia del Coronel Stryker y su caza de mutantes- en una historia tan infantil como lo fue en su día la penosa "Xmen: la decisión final" (2006), con dos bandos: los buenos y los malos. Y los mutantes se tienen que poner en un bando o en otro. El resto consiste en batallitas entre estas dos partes y fin. Hay incluso recursos visuales del guión que dan vergüenza ajena -no hago spoiler, pero seguro que los reconoceréis si veis la película-. Para colmo, el leitmotiv clásico de los Xmen de Michael Kamen es usado hasta la saciedad, provocando tal hartazgo que cuando la fanfarria suena cuando van ganando los buenos es como un videojuego barato. No, perdón, ES un videojuego barato, tanto en su concepción como en su resolución.

El guión escrito por Simon Kinberg (en realidad, aunque ha perpetrado otros, este señor es más  productor que otra cosa...) con la ayuda de Michael Dougherty, Dan Harris y el propio Bryan Singer es de una estulticia bochornosa, aburrido, chapucero... un completo desastre. Me provocó auténtica vergüenza ajena ver cómo se ha reducido el nivel en esta película, acomodándolo a lo que otras productoras hacen con Los Vengadores: en vez de mantener a los Xmen como una franquicia más adulta, más profunda... resulta que los han "infantilizado" para igualarlos a Los Vengadores con el único motivo de hacerlos más rentables. Indignante. 

TRAILER

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