Buscando a Dory (Buscando a Nemo 2): Disney también pierde la memoria

Buscando a Dory
(Buscando a Nemo 2)
Director
Guión
Victoria Strouse (Personajes: Andrew Stanton)
Música
Thomas Newman
Fotografía
Jeremy Lasky
Lo que llevo pregonando hace años (esto es, que a Disney le importa un pimiento hacer no ya buen cine, sino sencillamente cine, y lo que quiere es recaudar sin esforzarse demasiado...), se hace dolorosamente patente en esta continuación, que si soy sincero, esperaba desde hace años. No porque me encante el personaje de Dory (de hecho, el personaje que más me gusta de estas dos películas es Marlin, el padre que buscaba a Nemo...) sino porque la primera parte de esta aventura marina era un verdadero prodigio en todos los aspectos. No hablemos ya de la técnica -espectacular- sino del guión, de la banda sonora, el diseño... una verdadera delicia que ha pasado ya a la historia como uno de los mejores activos de Pixar, y por supuesto de su propietaria, Disney. Pero ahora, como digo, se hacen patente las prioridades de Disney: crear anuncios para sus productos y merchadising, más que películas que se parezcan más a obras de arte (como hacía antes Pixar, antes de que fueran absorbidas por la compañía de Mickey Mouse y de que ésa misma corporación la respetara, tras la absorción).

Ahora la protagonista de la odisea subacuática es  Dory, un pez con pérdidas de memoria a corto plazo...un momento ¿Pero es que eso no es lo que le pasa a todos los peces? ¿Es únicamente a Dory la que se olvida de las cosas? ¿Es una enfermedad que tiene la pobre pececita...? Parece que a los guionistas de esta segunda parte todas estas preguntas se la traen al pairo, y como es para niños, pues vamos a hacer una peliculita sencillita de entender, con personajes graciosos y que tengan muchos colorines (como la propia protagonista, de un azul chillón, o incluso un pulpo, que cambia de color...) y poco más. ¿Hay secuencias divertidas? Contadas con los dedos de una mano y casi en la resolución de la película. El resto es una (mala) copia de la primera parte, ya que si en ella Marlin buscaba a Nemo, ahora es Dory (con sus problemas de memoria) la que busca a sus padres. Un dechado de originalidad, vamos...

Si la presentadora norteamericana Ellen DeGeneres es la encargada de ponerle la voz en la versión original, en la versión española es Anabel Alonso la que dota al dibujo animado de más presencia. Personalmente en la primera parte me parecía mucho más entrañable, sin perder ni un gramo de lo divertido. Pero en esta segunda parte creo que se empeña demasiado en registros "graciosos" (entrecomillo esta palabra porque en la mayoría de los casos tienen muy poquita gracia) y no lo consigue. De hecho, he visto la película dos veces, la primera casi solo en el cine, y la segunda en horario infantil lleno de niños. En ambos casos, los chites me resultaron muy poco graciosos. Y en el segundo, tampoco fueron graciosos para los niños.

Aunque vuelva a repetir una y otra vez esta letanía en tono doliente, me duele mucho, muchísimo cómo una productora fresca, divertida, imaginativa, original, vivaz, como Pixar se haya vendido al capital de una corporación que únicamente piensa en cifras, estadísticas, y sobre todo, en ventas. Baste mirar al rededor para comprobar el despliegue de mercadotecnia que Disney ha realizado (no hablo ya de muñecos, sino de todo tipo de material incluyendo por supuesto utillería para la playa, cubiertos para comer, todo tipo de prendas infantiles, y así un largo etcétera) con la única intención de seguir exprimiendo al espectador.

Y digo yo: ¿no es más rentable crear un producto de gran calidad (recordemos que "Buscando a Nemo" tiene el Oscar al mejor largometraje de animación...) y luego explotar durante años ese prestigio, esa calidad, que crear un producto-basura de fácil consumo y digestión y atiborrar el mercado de todo tipo de elementos publicitarios para recuperar la inversión lo antes posible? Al parecer los ejecutivos de Disney lo tienen claro, y les importa muy poquito la calidad de sus películas, y su máxima parece ser la de "Toma el dinero y corre". Cuanto antes mejor, cuanto menos piensen, mejor.


Es lastimoso -y lastimero- cómo una compañía que se caracterizaba precisamente por su desbordante imaginación desde sus inicios ha llegado a ser exclusivamente una empresa que es una mezcla de fábrica de todo tipo de merchandising y agencia de viajes para parques temáticos. Es en eso en lo que se ha convertido, con todo el dolor de mi corazón -y el de muchos cinéfilos...- que hemos soñado, llorado, reído y disfrutado con La Bella Durmiente, con Blancanieves, con Bambi, con La Sirenita... y posteriormente con Woody y Buzz, con Nemo e incluso con Dory. Pero a ésta parece que se le ha olvidado quién es, lo mismo que a la Disney.

TRAILER


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