Bridget Jones' Baby: No puede ser lo mismo...

Bridget Jones' Baby
Director
Guión
Emma Thompson, Helen Fielding, Dan Mazer (Personajes: Helen Fielding)
Música
Craig Armstrong
Fotografía
Andrew Dunn
Reparto

Tanto el personaje de Bridget Jones -una auténtica petarda con la habilidad de fastidiar casi todo lo que toca, especialmente sus relaciones sentimentales- como la propia saga de novelas y  películas a día de hoy resulta por menos que agotada: las gracietas, ya nada pizpiretas de la que un día fue Renée Zellweger -que ahora es una especie de careta inexpresiva que se parece algo a ella...- los líos de clásica comedia sentimental británica, al estilo de "Cuatro Bodas y un Funeral", los galanes que rondan en la órbita de la protagonista -y entre los que están el mismísimo Hugh Grant, que también estaba en la antes mencionada comedia...- y todo ese universo resultan y cansinos. Y la original fórmula de la narradora en tercera persona (que es precisamente el origen y génesis de todo el proyecto, que recordemos que se llama "El Diario de Bridget Jones"...) ya casi ni existe: únicamente unos recursos esporádicos para justificar esa voz en "off" contándonos supuestamente lo que no vemos en pantalla. Pero el problema es que nos cuenta precisamente lo que estamos viendo, y la trilogía de películas con este personaje es muy, muy cansina.

Ya sabemos de sobra lo torpe que es Bridget -por cierto, interpretada con afán por una actriz norteamericana que tuvo que esforzarse lo suyo en cambiar su acento- y su desastre de vida: bueno pues ahora resulta que ha alcanzado a la madurez una cierta estabilidad laboral, personal...e incluso de su peso! Pero como no podía ser de otra forma, la cabra tira al monte y Bridget vuelve a liarla más que nunca, quedándose embarazada y sin saber quién es el padre -y con esto no hago ningún spoiler, que sale en todos los trailers...-

Aunque personalmente crea que esta saga de películas esté realmente sobrevalorada, reconozco que a lo largo de las tres películas hay situaciones y momentos divertidos, sobre todo porque tanto Colin Firth como Hugh Grant y ahora Patrick Dempsey son buenos actores y sin olvidar el contrapunto de Zellweger, que por cierto estuvo nominada al Oscar por la primera de la saga. Las situaciones planteadas por el universo creado por la novelista Helen Fielding son absolutamente rocambolescas y llevadas al extremo, sobre todo en la segunda parte, pero en esta tercera ha contado para el guión con la ayuda de nada más y nada menos que Emma Thompson, que también interpreta el descacharrante papel de la ginecóloga de la protagonista y que se ve envuelta en todas las clásicas intrigas de la megapetarda de Bridget.

Me ha resultado especialmente chirriante cómo una actriz absolutamente identificada con un personaje (Zellweger con Bridget Jones) ahora se separa de ella radicalmente, tanto por su peso (Bridget siempre ha sido una gordita graciosa, y ahora resulta ser una adicta al spinning con figura de adolescente...) como por su cara: los entrañables mohines y mofletes que tenía ya han desaparecido, quedando sustituidos por unas artificiales muecas subrayadas de botox que rozan la inexpresividad más ridícula.

El desarrollo del film es bastante desigual y aunque haya momentos muy divertidos -especialmente en el desenlace de la historia, que por cierto, deja bastantes cabos sueltos con la intención (oh, no!) de continuar la saga...- el resultado final no es del todo satisfactorio, al carecer de la originalidad y simpleza de la primera película de la saga, aunque no obstante, supera con creces una segunda parte que fue realmente penosa. Casi todos los lugares comunes -por supuesto, incluyendo el "All by myself" como himno...- vuelven a repetirse una y otra vez, y lo que me da pena es que el tono paródico y cómplice sobre todo de la primera película, ha terminado de perderse y casi se llega a tomar todo "en serio", cuando precisamente el acierto de este personaje, novelas y películas está -y debe estar- en el delirio permanente.

La directora Sharon Maguire se ha vuelto a poner detrás de la cámara y ha recuperado frescura, pero solo en parte. Porque por mucho que queramos congelar, pasteurizar, mejorar y optimizar algo que pasó hace ya quince años (nada más y nada menos, que fue la fecha del estreno de "El Diario de Bridget Jones", en 2001...) no puede ser lo mismo. Ni la película, ni sobre todo ella, que a base de intentar mantener como fuera su edad de hace quince años lo que ha conseguido es ser otra persona, en una especie de bizarra caricatura.  

TRAILER

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