Tarde para la Ira: Implacable de la Torre

Tarde para la Ira
Director
Guión
Raúl Arévalo, David Pulido
Música
Lucio Godoy
Fotografía
Arnau Valls Colomer
Reparto


Aunque sea la primera película como director de Raúl Arévalo, y lo haya hecho razonablemente bien para ser debut detrás de la cámara, ésta es una película de Antonio De La Torre, que hace un verdadero "tour de force", en el que podríamos decir que es -hasta ahora- el mejor papel de su carrera: sobrecogedor, implacable, impresionante. La película es él, y él es la película, de principio a fin. Tiene tal fuerza que eclipsa todo lo demás. Y lo cierto es que hay mucho...

Porque aunque parezca que el guión de Arévalo se mueva en arenas movedizas, tiene un muy bien trazado desarrollo que si bien es cierto, flojea en su cohesión, tiene secuencias de una gran fuerza, de un magnetismo especial, casi animal. Y están muy, muy bien contadas. Con estilo, clase y muchísima fuerza, con una potencia como un cañonazo. Es cierto que en muchos momentos, vemos venir de lejos el desarrollo, pero tampoco importa. Herederas del mejor Carlos Saura (sobre todo "La Caza") y Mario Camus (con un toque rural al estilo de "Los Santos Inocentes"), con una poderosísima banda sonora y una fotografía ejemplar, articula los mejores elementos de un "thriller" clásico, evolucionando hacia una implacable venganza del protagonista que paulatinamente vamos vislumbrando.

Y perdón si me repito, pero en esa articulación del relato es imprescindible Antonio de la Torre, que es quien lleva la batuta y cuyo personaje va evolucionando prácticamente a cada secuencia, enmarcando la historia en el mejor cine de género, pero sin perder una fuertes señas de identidad de barrio madrileño -brillante es la participación del gran Miguel Poveda en la banda sonora versionando al no menos grande Bambino-.

Los temas de la redención -uno de los protagonistas va a salir de la cárcel tras chuparse ocho años por el atraco a una joyería- y la venganza -el otro protagonista, que es el verdadero protagonista es un chaval con una compleja situación familiar que parece buscar consuelo en un bar de barrio...- son los dos elementos primordiales, que de alguna forma me ha recordado a "Heat", de Michael Mann, un verdadero referente, y por otro lado a "Atrapado por su pasado", de De Palma, otro clásico del que también bebe en algún momento -sobre todo por la futilidad del destino a la hora de intentar cambiar la vida anterior de una persona-.

Si pudiéramos señalar los grandes activos de Arévalo como director, además de una poderosa mirada y un gran pulso narrativo -al que, para qué engañarnos, le falta un pulido...- hay que remarcar su capacidad a la hora de dirigir actores y sacar lo mejor de ellos. Es fácil trabajar con los dos pilares que ha tenido -De La Torre y Callejo-, exprimiendo hasta el último gesto, el último registro, pero también consigue hacer crecer a otros como Ruth Díaz o Raúl Jiménez. El único que está fuera del excelente nivel interpretativo de esta película es Manolo Solo, cuya ridícula interpretación -con un imposible falsete de voz incluido que resulta del todo risible- hace bajar varios enteros en una de las secuencias de mayor tensión de la película.

Por lo demás, una voluntariosa y prometedora primera película que te deja impregnado un universo de olores, de sensaciones, de visceralidad pura y dura. Es humana, respira por sí misma, late por sí misma y te atrapa prácticamente desde el primer fotograma al último. Si Raúl Arévalo sigue en este nivel, creo que estaremos ante uno de los mejores directores del actual cine español, que tiene mucho, muchísimo que decir. 

TRAILER


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