Belleza Oculta: Espiritualidad Moña-New-Age

Belleza Oculta
Por lo menos a mí, ya me resultan un poco cargantes las películas "trascendentes" en las que se mete Will Smith: de acuerdo, "En Busca de la felicidad" tenía su aquel -sobre todo porque estaba basada en una historia real-, aunque tenía el mensaje moralizante del famoso sueño americano. Pero a partir de entonces, muchas de las películas que ha hecho el antaño Príncipe de Bel Air tenían un trasfondo Zen que sencillamente, apestaba. Metido con calzador.

Y ahora se han juntado el hambre con las ganas de comer, porque David Frankel ya tocó buena parte de esas películas baratas de autoayuda, en las que el protagonista lo tiene todo en su contra pero finalmente, consigue romper sus miedos y llegar a la felicidad (y ahí tenemos ejemplos como los de "El diablo viste de Prada" o "Un talento increíble"). La tormenta perfecta: Frankel y Smith, los dos juntitos para hacernos ver que cualquiera puede levantarse de sus propias cenizas para reinventarse. Claro, como si fuera tan fácil...

El caso es que la producción tiene un reparto esplendoroso, empezando por Helen Mirren, Kate Winslet, Edward Norton, Keira Knightley, Naomie Harris... y la estrella del show, claro, Will Smith, que ahora encarna a un talentoso publicista que tras la muerte de su hijita, cae en picado y deja que su empresa se vaya al garete, con todo tipo de excéntricas actividades entre las que están los castillos de fichas de dominó, o escribirle cartas a los tres pilares de toda campaña publicitaria: la muerte, el amor y el tiempo. Y como sus socios en la compañía quieren ayudarlo (y por supuesto, no quieren ver cómo su negocio se hunde en la miseria) pues deciden contratar a tres actores que representen a esos tres personajes para que interactúen con él, a ver si así espabila y vuelve en sí.

Ojo, no desvelo nada ni hago spoiler alguno, porque todo esto, todito, está en el tráiler. Y podríamos decir que es prácticamente lo único que hay en la película, lo que hay en el avance; porque el resto de la película es realmente anodino, sin interés alguno, con muy poco calado y con personajes realmente desdibujados, incluyendo al protagonista, que se lleva toda la proyección con cara de estreñido yendo de un sitio a otro y sin terminar de evolucionar -cosa que solo hace (y muy poquito) hacia el final-.

Toda esta visión barata de trascendentalidad resulta irritante, básicamente porque en la película no lleva a nada: la magia que pudiera haberse producido al entrar en el particular universo del protagonista termina por romperse y no hace avanzar para nada la historia, que entra en modo bucle prácticamente desde los primeros quince minutos. Resulta cansina, tópica, previsible, y por supuesto, aburrida.

Un desperdicio de talento a raudales, donde lo que podría haber sido una historia bonita, llena de matices (los socios del protagonista, que son los que al final articulan toda la historia, están trazados a brochazos y sin ninguna profundidad) se convierte en una reflexión demasiado simple (e incluso capciosa, recordemos que esta iniciativa de "ayudar" al socio al final se hace porque están a punto de perder la empresa y lo que quieren hacer en realidad es incapacitarlo... toma ya). El maravilloso mundo del sueño empresarial americano, vamos, donde conservar una cuenta con un cliente importante puede ser motivo de lo que uno quiera imaginarse. Por rocambolesco y extremo que pueda resultar. Todo por la pasta. Eso sí, disfrazado de espiritualidad moña-new-age. Ya, ya...

TRAILER

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