Comancheria: La resurrección del western (y de todo)

Comancheria



Director
Guión
Taylor Sheridan
Música
Nick Cave, Warren Ellis
Fotografía
Giles Nuttgens
Reparto
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Abrumado. Sin una palabra en la boca, exhausto, desolado y a la vez fascinado. Así es como me quedaba tras ver un buen western, y así es como me he quedado al ver esta deconstrucción del género, ambientada en la América más profunda, esa que ha votado en masa a Trump y que está harta de ser pobre -como dice uno de los personajes de la película-. Densa, pringosa, sofocante, todas las características que tenían las películas de Leone, con la grandeza de John Ford, solo que actualizada al día de hoy. Vamos, para que nos terminemos de ubicar, lo que intentaron hacer los Coen con "No es país para viejos", pero bien hecho: desgraciadamente, salvo la participación de Bardem, Brolin y Lee Jones, el resto de la película resultaba algo lenta e incluso aburrida. Pero ahora Mackenzie consigue dotar a la historia de un ritmo pausado pero inexorable, un acertadísimo tempo en el que vemos venir las cosas justo en el momento adecuado (aunque a veces nos resulte realmente turbador no poder acelerar ese ritmo...).

Texas. Vacas, petróleo, depresión económica, hipotecas que te asfixian, bancos usureros que te aprietan hasta que no puedes pagar las cuotas y se quedan con tus casas, empresas que se ocupan de tus deudas a cambio de tu vida misma... lo que retrató Michael Moore en "Capitalismo, una historia de amor", vamos. Una dura y cruel supervivencia en la que todo parece estar justificado, y es precisamente en ese entorno en el que dos hermanos deciden tras la muerte de su madre, liberar de cargas hipotecarias el rancho en el que han encontrado petróleo, atracando los bancos de la zona hasta conseguir el dinero, en un simple, pero imaginativo plan. Y una pareja de rangers -uno, veterano a punto de jubilarse, al más puro estilo del sheriff clásico, y su acompañante, un indio/mejicano- que va tras los ladrones. La arquitectura perfecta del western reinventado, con ladrones de diligencias, sheriffs, vaqueros, indios, pistolas, caballos...

Además de una cuidadísima factura "sucia" y polvorienta -no hace falta más de la que hay-, el otro activo que nos deja con la boca abierta es la dirección de actores: todos están realmente espectaculares, sobre todo Jeff Bridges, dando vida a un sheriff crepuscular, un hombre casi acabado que aún tiene un último canto del cisne para demostrar que aún es válido. Aunque ya representó este papel casi calcado en "Valor de ley", otro western -esta vez "clásico"- de los Coen, ahora su composición es mucho más rica, llena de matices, sórdida, ácida, con el resentimiento del viudo que está a punto de ser apartado de su trabajo (más que jubilado, porque aquí no hablamos de una fiesta continua de cruceros y ocupaciones que hasta ahora no había podido dedicarse, sino de estar sentado solo en el porche de su casa hasta que le llegue la muerte, mortalmente aburrido y resentido con el mundo que ayudó a construir... exactamente igual que el Walt Kowalski de "Gran Torino", pero con sombrero vaquero, estrella en el pecho y  y pistola al cinto). Como suena.

Sería injusto no recordar el fantástico trabajo que realiza Chris Pine, el Capitán Kirk en la nueva saga de Star Trek: Pine, que ya ha demostrado sobradamente su versatilidad en comedia y drama, ahora se mete en la piel de una especie de vengador, una mezcla de un nuevo Billy el Niño y Jesse James, que ayudado por su hermano -interpretado por un también lúcido Ben Foster, aunque con menos calado...- va hacia adelante con su plan por encima de lo que se le ponga por delante. Intenso, conmovedor, realmente espectacular en su registro.

La guinda de este western renacido ha sido el empleo de una banda sonora inquietante, que además del score contiene varias canciones netamente americanas, dolientes, que nos transportan a ese desamparo que los dos hermanos protagonistas sienten y ante el que se rebelan, porque como dice su abogado en un determinado momento "si eso no es ser texano, no sé qué diablos lo es". Tremendo.

Si Clint Eastwood revitalizó y actualizó el western clásico con "Sin Perdón", mezclando la tradición de Sergio Leone y los clásicos americanos, Mackenzie ha conseguido ubicar todo esa compleja temática en la actualidad, dotándola de contenido social reconocible por todos y casi con los mismos personajes de las películas clásicas. Una resurrección en toda regla, que además, al igual que las grandes epopeyas, contiene su buena ración de épica y, como no podía faltar, un duelo final que va más allá de las pistolas, la cita al amanecer y las manos a punto de coger las armas. Un duelo que no va a parar hasta que uno de los dos gane. Una de las mejores películas de 2016, de esas que se cuelan en la cartelera y que, aunque haya venido trufada de menciones y premios internacionales, uno no termina de creerse cuando la ve que aún queda mucho por decir en el cine americano. Y en el western, que ya ha terminado de resucitar. El western ha muerto, viva el western. 

TRAILER


2 comentarios:

Kike dijo...

Gran crítica, Federico, con la que estoy plenamente de acuerdo, como sabes. Y es que el cine aún depara milagros... Un abrazo.

Federico Casado Reina dijo...

Gracias, Enrique. Un abrazo.