Múltiple: Ya no me la metes más, Shyamalan

Múltiple
Director
Guión
M. Night Shyamalan
Música
West Dylan Thordson
Fotografía
Michael Gioulakis
Reparto
Es que no aprendo. No hay manera. Porque las de cal ya no superan las de arena, y Shyamalán para algo interesante que pueda hacer, hace cuatro o cinco espantos que no hay por donde cogerlos. Vale, son muy chulos, muy bonitos, muy bien rodados... pero aunque tengan buenas ideas -en eso podemos estar todos de acuerdo en que los planteamientos de casi todas sus películas son por menos que "sugerentes"...- ¡¡¡menuda forma de cagarla, por favor!!! Por eso me pone auténticamente frenético que con envites tan inteligentes luego se queden en fuegos artificiales infantiles, con nulo interés.

Claro que después de "La visita", y aún más por la serie de televisión "Wayward Pines" (sobre todo, en la primera temporada) para mí este director volvió a coger algo de credibilidad. El problema es que las "sorpresas" que se guarda en la manga este director, a las que tan acostumbrados nos tiene, ahora son mamarrachadas de tamaño XXL.

Como en todas sus películas, el arranque promete: un enfermo mental con múltiples personalidades secuestra con intereses aterradores a tres chicas. En el desarrollo vemos el esplendoroso trabajo de McAvoy convirtiéndose en un niño pequeño, una elegante mujer o un implacable obseso. Una galería de personajes tan terroríficos... que terminas muerto de la risa. Un momento pero ¿risa? Pues sí, el peor pecado que puede cometer una película de terror: no solo no provocar miedo, sino una carcajada, porque es quizás el género más difícil, ya que pasar del miedo a la risa es cuestión a veces de muy poco.  

Fui a ver la película con la sala llena a reventar -eso sí, el tráiler y toda la campaña de marketing ha sido impecable- y observé que la gente no saltaba de la silla, ni pasaba miedo, ni nada. Sólo había dos opciones: A) Roncar y B) Reírse. Como suena. Es lamentable desperdiciar el talento actoral del escocés James McAvoy -por otra parte demostrado en otras muchas ocasiones- con un guión no ya flojo, sino directamente estúpido, infantil. Y no lo digo porque además de crítico y guionista sea Psicólogo Sanitario y conozco perfectamente el Trastorno Disociativo de la Personalidad (que es en lo que basa el guión y toda la película), sino porque toda la historia no sabe encajar el tono adecuado: me explico, desde el principio uno de los personajes principales de la historia es precisamente la Doctora en Psicología que lleva tratando durante años a este chaval, enmarcada en un fuerte sentido científico, estudios, etc. Bueno, pues además de demostrar que esta prestigiosa señora (según la película, hasta da conferencias por Skype a las más importantes universidades del mundo...) es una terapeuta inútil (lleva años tratando a este señor y no es capaz de descubrir que su patología es muy peligrosa para él y para los que le rodean...), resulta que con esa pátina de "veracidad" nos intenta hacer tragar auténticas ruedas de molino argumentales -cambios en la estructura física por el pensamiento, entre otras muchas burradas de nula credilidad...- retorciendo el argumento según los propios intereses del guión.

Y así no funcionan las cosas: a ver, en un género tan particular como el del terror o la ciencia ficción la coherencia ha de ser de acero, o si no la historia no es creíble y no te la tragas, que el público de tonto no tiene ni un pelo. O sea, que si desde el minuto uno nos dicen, por ejemplo, que fulanito vuela por los motivos que sea (es un mutante, un extraterrestre, tiene una máquina en la cintura, está colgado de cables, o sencillamente levita por telekinesis...) pues muy bien, y ya no nos extrañamos de que vuele cuando le salga de los cojones. Pero si resulta que desde el principio estamos viendo una película realista, científica, sin artificios fantasiosos... y por la cara el protagonista sale como Supermán cuando va a rescatar a Lois Lane, todos los espectadores pensamos lo mismo: Perdona... ¿Me he perdido algo? Es exactamente lo que pasa en esta película. Todo es gratuito y surge porque "le viene bien" al guión, y cuando eso pasa una, dos, tres y así muchas veces, terminas por desconectar de la historia y ya te da igual si McAvoy aparece vestido de mujer, de fallera o de hombre rana.

Si encima tenemos un desarrollo realmente lento, que entra en bucle a partir de la primera media hora, y así se lleva hasta prácticamente el final de la película, pues tenemos una película muy bien vendida, pero que es un auténtico tostón. Y lo que es peor, un tostón por el argumento (que es de lo más rocambolesco, e indignantemente intentado vender como "realista") y por el desarrollo de la historia (tan lento como ver derretirse un cubito de hielo. Y con el mismo interés).

Ya no se lo perdono más: le rompo el pasaporte y no le sello más ni una de sus películas, por muy guais que sean -y lo son-. Ya no me la metes más, Shyamalán, no me creo nada de ti y me he quedado con tu cara.  

TRÁILER



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