Vivir de Noche: Director, Cum Laudem; Actor, Aprobado (raspado)

Vivir de Noche
Director
Guión
Ben Affleck (Novela: Dennis Lehane)
Música
Harry Gregson-Williams
Fotografía
Robert Richardson
Reparto
Lo más alucinante de esta película es que no tenía interés alguno en verla. ¿Otra película de gángsters, ley seca, mafias? ¿Es que nos van a contar algo nuevo, a estas alturas? ¿Sabrá Affleck quiénes son Coppola o Scorsese? Pues señores, se me desencajó la mandíbula como a un dibujo animado de la Warner cuando empecé a ver esta película, porque me encontré con un guión impresionante (basado por cierto en un libro mediocre de Dennis Lehane, segunda parte de una trilogía...) una dirección brillantísima (con dos memorables secuencias que luego comentaremos), una cuidadísima factura y para colmo, una dirección de actores esplendorosa, donde paradójicamente quien únicamente no está al nivel es precisamente el director de la película, que el hombre se había reservado el papel protagonista, nada menos. No sé si es porque el botox le ha alisado tanto la frente que lo ha dejado aún más inexpresivo de lo que era, pero Affleck en esta película está más tieso que un bloque de mármol, y tan expresivo como un lenguado. Y claro, estar así al lado de monstruos como Chris Cooper o Brendan Gleeson chirría un poquito. Bastante, vamos, chirría bastante. Si encima le ponemos a dos bellísimas mujeres como Sienna Miller y Zoe Saldana, que además son grandes actrices, pues aún se nota más el nivel cartón-piedra en la interpretación de Affleck. Aún así, los esfuerzos del de Nueva Jersey son de justicia reconocerlos, y en algunos momentos, es capaz de articular algunos gestos. Venga, va, aprobado raspado.

Ahora bien, lo de este hombre como director es realmente digno de estudio: es capaz de reinventar lo que parece reinventado. Como lo oyes, porque hacer una película de gángsters en la ley seca (¡¡¡que hasta Billy Wilder hizo una comedia en "En faldas y a lo loco"!!!) es un tarea de titanes, y si uno consigue no hacer el ridículo, ya se puede dar con un canto en los dientes. Pero si encima de no cagarla consigue hacer una película apasionante, con un guión brillante (escrito por el propio Ben Affleck) y una dirección excelente, pues se queda uno de piedra.

Un veterano de la Primera Guerra Mundial que vuelve a Boston, donde su padre es Comisario de Policía, decide que ya no va a vivir según las reglas de nadie, y entrará de lleno en el mundo de la delincuencia, sencillamente porque cuando necesita dinero en vez de currar y esperar el sueldo a fin de mes, pues se mete en un banco y lo coge. Por las buenas -que es lo que él prefiere- o si hace falta, por las malas. A hacer puñetas. Claro que las cosas no van a ser siempre tan fáciles, y en poco tiempo se topará de bruces con los que verdaderamente manejan el cotarro de las apuestas, las armas, el alcohol, la prostitución y el juego. Y ahí ya pocas bromas, porque o eres el más bestia de todos, o no te comes una rosca. Como le dice en una magnífica línea de diálogo Zoe Saldana a Affleck: "No te voy a preguntar si vas a ser lo suficientemente violento, sino si vas a ser lo suficientemente cruel". Toma ya.

En esta insólita gesta de ésta rara especie de delincuente idealista y emocionalmente vulnerable,  tenemos además la oportunidad de diseccionar sociológicamente los primeros años del siglo XX, desde la integración racial en la sociedad norteamericana (irlandeses, italianos, cubanos, españoles, dominicanos, negros... y el KuKluxKlan haciendo de las suyas, claro) hasta el cambio social, las religiones y fanatismos, la economía o la seguridad ciudadana. El notable esfuerzo que Affleck ha tenido a la hora de crear este fresco en el que pintar su historia es realmente espectacular, articulado con mimo, con acierto, con la precisión de un francotirador.

Si hablamos además del guión, de su faceta como director, es cuando hay que subirlo a hombros y darle dos vueltas al ruedo. Cuando uno piensa en una persecución de coches, piensa en "French Connection", en "Terminator 2" o en macarradas de la saga "Fast and Furious". Pero ¿una persecución con coches de los años 20, de los que había que arrancarlos con una manivela? Pues no veas qué persecución, se te sale el corazón por la boca, aunque sea a 20 kilómetros por hora. Una coreografía memorable, realizada con una habilidad prodigiosa. Y el tiroteo dentro de una casa (del que no haré spoiler) resulta hipnótico, casi ceremonial, esplendoroso de principio a fin, realizado con la caligrafía de un verdadero maestro de la dirección.

Por eso, Affleck debería de dejarse de ponerse delante de la cámara (o bueno, que se ponga como Batman, que la última vez que lo hizo le salió muy bien...seguramente porque llevaba una máscara que ya tenía una expresión en las cejas) y se dedicara a dirigir, porque tiene un talentazo impresionante. Cum Laudem, vamos.

TRAILER

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