El fundador: Si quieres un amigo... cómprate un perro


"Si quieres un amigo... cómprate un perro". Esta lapidaria frase del personaje principal de "Wall Street", Gordon Gekko -interpretado magistralmente por Michael Douglas- no sólo define a esta película, sino a la esencia misma del capitalismo salvaje, ese que está presente en muchas empresas norteamericanas. Todos coincidimos en que el sueño americano es precioso, pero muchas veces deberíamos mirar por el reverso de la moneda del dólar, porque más que dorada, estará probablemente llena de la peor mierda.

¿Cómo demonios Ray Kroc, un cincuentón vendedor de batidoras, termina siendo el dueño de uno de los mayores imperios económicos de Norteamérica, y líder en comida rápida del mundo entero, McDonald's? Esa apasionante reflexión es el camino que nos hace recorrer con gran inteligencia el guión escrito por Robert D. Siegel sobre la vida del magnate que consiguió alimentar diariamente al 1% de la población mundial (dicho así igual nos parece poco, pero estamos hablando de millones de personas a través de todo el planeta tierra, en el que vivimos). El mismo magnate que literalmente le robó/compró la idea de comida rápida a dos hermanos que tenían un restaurante familiar en San Bernardino (California) y que hizo además que tuvieran que cambiar el nombre de su restaurante -que era el de su apellido, McDonald's-.

No podemos negar que el relato es bastante lineal, pero consigue algo que pocas biografías cinematográficas no logran: entretener desde el primer momento hasta el final de la historia (claro que esto podría deberse a la apasionante vida del protagonista, que en la realidad fue así). Lo que más me interesó de todo el discurso no es la ambición y la obsesión por perseguir un sueño -que está presente en cientos de películas en la historia del cine, con la reciente referencia "El lobo de Wall Street", basado también en un caso real- sino en la reflexión (que también hizo Scorsese...) en que las cosas no son blancas ni negras: ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos. Porque aquí todo el mundo piensa en su interés, y como dice el personaje que ejemplarmente interpreta Michael Keaton: "esto es una guerra, y aquí sólo puede haber un ganador".

Quizás la reflexión de la constancia y el esfuerzo -origen y epicentro del supuesto triunfo del "sueño americano"- está algo manida, pero es un leit-motiv en la vida del propio Ray Kroc, el fundador de McDonald's Company. A destacar la excelente banda sonora de Carter Burwell -añadiendo incluso elementos de música minimalista heredada del mismísimo Michael Nyman-. 

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