Thor 3 Ragnarok: El Apocalipsis de Thor

Thor 3 Ragnarok

Director
Guion
Eric Pearson (Historia: Craig Kyle, Christopher Yost)
Música
Mark Mothersbaugh
Fotografía
Javier Aguirresarobe
Reparto
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Resulta bastante irónico que esta tercera parte de las aventuras en solitario del Dios del Trueno, Thor, lleve la apostilla de "Ragnarok", ya que según la mitología nórdica significa la batalla por el fin del mundo. O sea, el apocalipsis, que es precisamente lo que ha supuesto esta película: el final de una etapa y el (posible) comienzo de otra. Ya se acabó el personaje circunspecto, serio, reflexivo y profundo que estaba en las dos primeras partes. Ya se acabó Shakespeare y todo lo clásico, y ahora Thor ya se ha convertido directamente, en un muñeco de feria, una especie de bufón que en nada tiene que ver con el superhéroe de Marvel que era noble, aristocrático, grandioso o importante, creado por Stan Lee y Jack Kirby. Ahora todo está al servicio de la diversión, del espectáculo, del despelote: da igual que se mezcle mitología con tecnología, armas arcanas y runas nórdicas con naves espaciales, rayos láser y alienígenas. Hala, todo a la misma bolsa para crear un producto al nivel intelectual de escuela primaria.

Y eso que el preámbulo del film, esto es, el ataque de Hela -diosa de la muerta y hermana de Thor- a Asgard es de lo más sugerente (y aún más por ser la mutante Cate Blanchett), pero pronto nos damos cuenta que no es más que un pobre pretexto para mostrar más y más efectos especiales de colores chillones, explosiones, batallitas con millones de seres creados por ordenador -como pasaba en Los Vengadores, la Era de Ultrón-. Todo al servicio para crear el más liviano de los espectáculos, al gusto de los más pequeños, que son a la postre los que irán a los parques Disney para hacerse fotos con el actor disfrazado de Thor, comprarán los muñequitos de Thor (y de Hulk, y de Loki, de Hela, y de Valkiria...) y saltarán gritando con su refresco y palomitas cuando vean la película. Talmente así.

Porque en Disney se han dado cuenta cómo rentabilizar al máximo la franquicia que han comprado: adaptándola a su maquinaria de marketing y publicidad, y consiguiendo al público que llevan décadas explotando: los niños (a través de los padres, por supuesto). Por eso me resulta innoble que un director como Taika Waititi, que ha sido capaz de crear la genialidad de "Lo que hacemos en las sombras", dándole una vuelta a toda la mitología de los vampiros con un sentido del humor cafre (y sangriento, claro...), quede reducido a un simple alquimista que tiene que operar con los ingredientes que Disney le ha puesto en la mano (y que sabe que funcionan para sus planes): a ver, un superhéroe no mola, mola un equipito (en este caso, Loki, Thor, Hulk y Valkiria, enfrentados con la mala, Hela); molan los seres extraterrestres (un mogollón de bichos de todo tipo, desde insectos a seres de piedra, como en Guardianes de la Galaxia); molan las naves espaciales, el universo y las armas tecnológicas; y claro, como han recaudado mucho, también molan las pelis de espada y brujería tipo el Señor de los Anillos, así que ¿qué mejor que toda la tradición caballeresca de Thor y sus compinches, que llevan espadas, capas y todo tipo de estos ingredientes, y que encima tengan que hacer un éxodo hacia una tierra prometida, como si fueran a buscar algún objeto místico? Pues hala, hijo, ya lo tienes todo para chutar y meter gol.

¿Que si mola la película? Pues sí... si tienes 9 años. Vale, que sí, que los efectos visuales son impresionantes -bueno, qué menos con un presupuesto de, ejem, 180 millones de dólares- y tiene momentos incluso de cierto lirismo. Pero se nota demasiado que van a lo que van: a llevárselo crudo. Y, ojo, que conste que es algo completamente lícito, pero para un amante de los cómics como yo es algo penoso -e incluso doliente- ver prostituido a este personaje a estos extremos. Todo esto me suena como cuando le encargaron a Kevin Smith hacer una película de Supermán, pero en la que no pudiera llevar y no tuviera capa. Ha llegado, si, el Ragnarok en el que Thor ya cumple un ciclo, se acaba y ya no lo conoce ni la madre que lo parió: ya no tiene el pelo largo, ni capa... ni siquiera martillo. Ahora es un macarrilla, que no para de hacer chistes malos (mucho peores que los que hace Iron Man/Tony Stark en las películas de Los Vengadores). 

TRÁILER


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