La forma del agua: El triunfo de lo friki


La forma del agua
Dirección
Guion
Guillermo del Toro, Vanessa Taylor
Música
Alexandre Desplat
Fotografía
Dan Laustsen
Reparto
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He tardado un poco en hacer la crítica de la última película de Guillermo del Toro, porque se me ha indigestado un poco. No porque haya bebido de demasiadas fuentes ("Delicatessen", "Amelie", "Hellboy", el cortometraje holandés "Space between us" -el espacio entre nosotros-, "Un, dos, tres, Splash", "La mujer y el monstruo") llegando casi al plagio en alguno de los casos (o en todos). Ni porque todas las películas que ha hecho este director hayan sido grandes "promesas" en cuanto a argumento, estética, producción y efectos visuales, y a posteriori se han quedado solamente en eso... -a excepción de la inteligente, fantástica y exhuberante "Chronos", una reinvención del vampirismo protagonizada por el gran Federico Luppi que lanzó definitivamente la carrera de este director más allá de las fronteras mexicanas-. He tardado un poco en hacer la crítica porque me he engoñipado con tanto frikismo. Y lo peor es que es precisamente por ese frikismo por el que Del Toro ha arrasado con su película. Incluso en los mismísimos Oscar (y ya puestos, con infinitamente más justicia que su compatriota el sobrevaloradísimo Alejandro González Iñárritu).  

Si ojeamos la filmografía de Del Toro, su visión friki ha impregnado cada fotograma: faunos, monstruos, vampiros, demonios y hasta extraterrestres interdimensionales han sido los personajes con los que ha bregado una y otra vez. Curiosamente, además de los encargos comerciales con mayor o menor acierto (ahí está la saga "Hellboy", "Mimic", "Pacific Rim", "Blade 2"...) sus películas revisaban con cierta inteligencia y no poca inquina varios capítulos de la historia, añadiendo elementos fantásticos a dramas tan profundos como la Guerra Civil Española o la Inglaterra Victoriana. El problema, el auténtico problema de este director, es que prometía mucho... y luego nos quedábamos con un palmo de narices. Incluso con la serie "The Strain" se mantenía la tensión en muchos capítulos, y luego se desinflaba.

Total, que aparte de no fiarme un pelo del resultado de algo que me sonaba ya muchísimo -sobre todo porque soy un enamorado del cine fantástico, y el clásico de Jack Arnold de la Universal, "La Mujer y el Monstruo" estaba demasiado presente...- estaba convencido que el frikismo declarado de Del Toro iba a estar verdaderamente desbocado: ese particular universo cargado de referencias a seres deformes, no convencionales, deshumanizados, iba a ser la pauta general. Y no me equivocaba. Pero en lo que si me equivocaba es que mientras que en las anteriores película de este director era una simple pose estética, en esta ocasión tiene una clarísima justificación para hacer una reflexión sobre la Norteamérica de los años sesenta, en plena Guerra Fría con la Unión Soviética. Porque precisamente esos frikis de aquel tiempo (una muda, una limpiadora negra, un parado maduro y homosexual...y por supuesto la criatura protagonista del film) son los que van a definir en realidad la humanidad. Y por contra, el resto de personajes "normales" como el jefe de seguridad que tiene a la familia perfecta, un varón blanco, heterosexual, son quienes definen la verdadera monstruosidad. Una monstruosidad que se esconde detrás de una fachada de colores perfectos, casas perfectas, trajes perfectos, coches perfectos y vidas perfectas. Que en realidad, no lo son, claro...

Ese ha sido en auténtico acierto de esta película, y que en realidad y aunque toque demasiadas zonas comunes con otras muchas cintas de la historia del cine, consigue lanzar un mensaje. Y si encima lo trufa con una historia de amor, pues da de lleno en la diana. Alguien dijo una vez que una película era "una historia de amor donde pasan muchas cosas...y al final termina bien". Pues si tomamos esa plantilla y la aplicamos al cuento adulto (y tan adulto...) que ha trazado Del Toro -y sin hacer spoiler, ya que el sentido del "termina bien", puede ser un tanto...particular- todo encaja bien. Sin aspavientos, pero encaja bien.

Habría echado en falta algo más de originalidad (en serio, ese universo barroco de "Delicatessen", ese tono de fábula cómplice de "Amelie" -no me extraña que Jeunet se cabreara y le largara a Del Toro que "a ver si hacía cine propio y no copiaba a los demás..."-, esa criatura calcada del personaje de Abraham Sapiens de "Hellboy" en muchos casos me hacen recordar los referentes y me sacan de la historia...) y más de ritmo en algunos casos -se me llega a atragantar en algunos momentos-, pero en un cómputo general, "La forma del agua" es disfrutable, aunque algo ñoña. Efectiva, aunque maniquea -a veces pienso que es una versión perversa del universo Disney, incluso con un malo que parece primo cercano del capitán garfio (y no voy a especificar más porque haría spoiler)-, entrañable, aunque excesiva -el cambio de tono típico de este director y que tanto le gusta también a Alex de la Iglesia, puede desconcertar al espectador, que a veces no sabe si está viendo un capítulo de expediente X o una película de Doris Day versión X- y preciosa y a la vez cruel y sangrienta. Pero lo que es cierto, es que aunque no sea una película con la suficiente entidad como para llevarse el oscar a la mejor película, al mejor director, a la música y al mejor diseño de producción, es con diferencia la mejor película que jamás haya hecho este director. Y también es cierto que tiene momentos de muy buen cine. Pero a veces me resulta hecha con retales y con costuras que se notan demasiado, aunque termine siendo resultona.

TRAILER


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