Mission Impossible VI (Fallout): Mejor que nunca

Mission Impossible VI (Fallout)

Dirección
Guion
Christopher McQuarrie, Bruce Geller
Música
Lorne Balfe
Fotografía
Rob Hardy
Reparto


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Seis veces ya se ha enfrentado el amigo Tom Cruise en salvar al mundo, y las seis veces lo ha conseguido (¿o acaso lo dudabas en esta ocasión? Pues claro...-y esto no tiene que ser un "spoiler", porque si hay alguna característica especial en el personaje de Ethan Hunt es precisamente esa, que al final después de muchos problemas, y de mucho correr, termina salvando al mundo-). Pero lo que es verdaderamente difícil es sortear problemas cada vez mayores: no solo desde fuera, sino también desde dentro.

Y lo que es aún más importante: hacerlo utilizando los elementos más clásicos del cine de acción. Si en otras entregas veíamos aventuras tan rocambolescas como escalar el edificio más grande del mundo (El Burj Khalifa de Dubai), o sumergirse en una piscina de refrigeración de ordenadores en Marruecos, ahora todo es más prosaico: se le puede parar a uno el corazón con una persecución de coches y motos de las de toda la vida, sólo hace falta una buena coreografía, un montaje impecable, y una banda sonora sencillamente perfecta. Quizás éste sea uno de los elementos que más destaco de toda la película, ya que la partitura de Lorne Balfe rescata las notas clásicas del leitmotiv de la saga televisiva creada por Lalo Schiffrin, pero además otros elementos de esa banda sonora que le van al pelo a esta película que merece estar en el puesto más alto en el Olimpo del cine de acción, del cine de acción con mayúsculas.

Vale, hay que reconocer que además de los elementos clásicos de este tipo de películas -motos, coches, etc.- hay otros tantos que te dejan verdaderamente patidifuso, tanto por la imaginación como por cómo se componen visualmente. El salto en paracaídas a gran altitud y la lucha entre los dos helicópteros -que por cierto, Tom Cruise realizó en persona casi en todo momento y con la ayuda mínima de especialistas...- son verdaderos prodigios, glorificaciones absolutas de lo que debe ser la narrativa audiovisual. Y por supuesto, capaces de provocarte una taquicardia casi de manera inmediata. También quería resaltar otra secuencia que me impactó bastante, no ya por lo previsible de la pelea que vamos a ver si o si, sino por cómo se realiza, se cuenta y muestra: aunque Schwarzenegger en "Mentiras Arriesgadas" y Daniel Craig en "Casino Royale" casi certificaron cómo podía ser una pelea en un cuarto de baño con todos los elementos propios (lavabos, inodoros, puertas, azulejos...) en esta película se reinventa este tipo de secuencias, con Tom Cruise, Henry Cavill y el especialista en artes marciales Liang Yang: olvídate de todas las peleas que has visto jamás en una gran pantalla, porque esto es llevarlo a otro nivel, que va superándose a cada cambio de plano, y que además define a cada personaje con un estilo de lucha distinto (desde la habilidad de Hunt a la brutalidad de Cavill y la deslumbrante agilidad de Yang).

En cuanto al argumento, el film rescata al terrorista que Hunt detuvo en "Mission Impossible: Nación Secreta", Solomon Lane en un nuevo argumento en el que otro grupo terrorista aún más peligroso quiere hacer detonar tres cabezas nucleares para acabar con buena parte de la humanidad. Como también ha pasado anteriormente, la FMI (Fuerza de Misión Imposible) entra en conflicto con otros estamentos tanto norteamericanos (CIA) como de otros países (MI6 británico). Es precisamente cuando al CIA se mete por medio cuando al equipo clásico de Hunt le obligan a aceptar a un nuevo miembro, August Walker, una auténtica mala bestia que no tiene la elegancia ni sutileza de nuestro héroe favorito. En palabras de su superior, "vosotros sois un bisturí, y yo quiero un martillo". El guión además rescata (y soluciona de alguna forma, a modo de epílogo) muchos argumentos que giran en torno a Hunt, sus amores y sus deseos. A todo ello, también han que subrayar que el equipo está más integrado que nunca, resaltando las personalidades de cada uno (Luther, Benji...) con gran sentido del humor -que termina funcionando bien- y descentralizando un poco la figura de Hunt, como de hecho era la filosofía del equipo televisivo original creado por Geller.

Lo cierto es que a Cruise se le empiezan a notar los añitos, y aunque siga corriendo y peleando como pocos, ya no tiene mucha edad para estar precisamente al nivel de por ejemplo, Henry Cavill. Claro, es que Tom a sus 56 años, por muy bien conservado que está, no puede compararse a los 35 años de Henry Cavill, su metro ochenta y cinco y sus casi cien kilos de músculo. Y por cierto, si teníamos alguna duda de quién podría sustituir a Craig en la franquicia de 007, ya no existe dicha duda: Cavill es sencillamente perfecto, pudiendo llegar a conseguir tanta "molonidad" (palabra para definir el grado de lo que mola algo, verbigracia de un buen amigo...) como en su día la tuvieron Ian McKellen (que fue Gandalf y Magneto), Harrison Ford (que fue Blade Runner, Han Solo e Indiana Jones) y ahora Cavill, que en un doble tirabuzón puede convertirse en los dos héroes más icónicos tanto del cómic, como del cine: Supermán y James Bond.

O sea, que estamos como suele decirse en el circo, en el "más difícil todavía": más acción, más adrenalina, más tensión, y por supuesto, todo en el último segundo, cuando parece que ya no tenía solución. Es como si cada cinco minutos estuviera estallando una bomba, pero bueno, es la inercia que esta franquicia ha impuesto desde hace años, y el caso es que le sigue funcionando de manera impecable. Y mejor que nunca.

TRAILER



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