Carmen y Lola: Sentido y Sensibilidad

Carmen y Lola
Dirección
Guion
Arantxa Echevarria
Música
Nina Aranda
Fotografía
Pilar Sánchez Díaz
Reparto
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La gran valentía que ha tenido Arantxa Echevarría a la hora de hacer esta película ha sido impresionante por tres motivos: el primero por volver a rebuscar en el tema del lesbianismo en el cine reciente, después de la impresionante "La Vida de Adèle" de Abdellatif Kechiche, que nos dejó a todos maravillados por su narrativa y por la originalidad al tocar el tema; el segundo, por acercarse a una etnia y grupo social tan cerrado como el de los gitanos, que mantienen sus tradiciones al precio que sea y que no suelen ser precisamente bienvenidos los extraños a este universo -aunque recientemente se ha aireado bastante en los reality shows con "Gipsy Kings", por ejemplo...-; y para rematar el riesgo creativo, utilizar a actores no profesionales para contar su historia. Y lo que es mejor: todo ello contado con una sensibilidad exquisita, con un buen gusto que maravilla desde el primer plano, que te desarma ante cualquier prejuicio que pudieras tener en cualquiera de los sentidos, y es capaz de acercarte a una preciosa historia de amor, simplificando todos los condicionantes secundarios y quedándonos con lo más importante: con los sentimientos que provoca ese amor.

Se nota bastante lo muy curtida que está esta directora a la hora de acometer su primer largometraje, ya que además de haber participado en mil y un documentales para varios programas televisivos, también se ha ganado un laureado nombre en el mundo del cortometraje de ficción, especialmente con su primer trabajo "De noche y de pronto", donde define un asfixiante entorno de lo cotidiano, que podría incluso ser heredero del mismísimo Polanski en "El quimérico inquilino". Además también ha participado en un proyecto norteamericano de carácter internacional "7 from Etheria" en el que siete directoras realizan siete interesantes visiones sobre el terror. Este bagaje se transmite en una narrativa tan fluida "que parece de verdad", algo inusualmente visto en el cine de ficción, y que solo genios como Truffaut han conseguido con filmes como "Los 400 golpes" o "La noche americana".

En esta clave, Echevarría tiene la capacidad de asomarse desde una óptica neutra, sin llegar a tomar partido ni en un sentido ni en otro, lo que aún pudiera tener más mérito, ya que sitúa al espectador en la casilla de salida para un verdadero muestrario de emociones, que en una progresión excelente, llega a un clímax que si bien podría haberse resuelto algo mejor, si que contiene una gran carga lírica. Todo un logro para un primer film, que además de haber costado la ridícula cifra de 750.000 €, ha conseguido competir por la cámara de oro en la quincena de jóvenes realizadores del Festival Internacional de Cannes.

La protagonista del film, una jovencísima gitana que fantasea con su sexualidad y que no tiene claro nada, se encuentra fortuitamente con otra chica de su edad que está a punto de ser prometida. En ese entorno de clanes familiares, de matrimonios casi concertados, de una inercia social casi imparable de detener, es donde empieza a crecer una relación clandestina pero irrefrenable, que intentará por todos los medios salir adelante a pesar de tener todos los factores y condicionantes en contra, con la amenaza de enfrentarse a todo lo que significa ese mundo tan estático y condicionado.

Además de la sutil narrativa y del -repito- excelente gusto a la hora de tratar este tema, lo que verdaderamente me ha maravillado de esta primera película -lo vuelvo a recordar porque merece la pena resaltar la madurez de la directora- es la dirección de actores: es verdaderamente complicado realizar una película de ficción con actores noveles y que no resulte ridícula o poco creíble. Pero en este caso, es un trabajo impecable el que se ha realizado, y no solo con las dos actrices protagonistas -que están realmente bien- sino con todos los actores secundarios que dan vida a todos esos personajes en el extremo, casi al margen del mundo que no sea el suyo propio e incapaces de admitir que pudiera existir otro modo de vida. El torbellino dramático que el espectador está previniendo desde el principio de la historia se va desencadenando a un ritmo pausado pero imparable, y es otro de los elementos que está muy bien dosificado en la cinta.

Una verdadera maravilla, un claro caso de "sleeper" -películas de las que nadie espera nada, pero que se convierten en poco tiempo en grandes éxitos de público y crítica- que ha funcionando realmente bien en su estreno y que auguro un gran éxito en todos los niveles. Resulta realmente gratificante cómo el cine, además de entretener -y esta película lo hace en todo su metraje- puede aportar visiones que dinamicen y hagan avanzar a la sociedad.

TRAILER

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