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Doctor sueño: El chapuzas y la capilla sixtina

Doctor sueño
Dirección
Guion
Akiva Goldsman, Mike Flanagan (Novela: Stephen King)
Música
The Newton Brothers
Fotografía
Michael Fimognari
Reparto

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Cuando se intenta hacer una secuela de un clásico inmortal, lo peor que puedes hacer es intentar no ya mejorarlo -que suele ser imposible- sino igualarlo. James Cameron lo tuvo claro a la hora de hacer la segunda parte de "Alien, el 8º pasajero" de Ridley Scott, y sabiendo que jamás iba a alcanzar el nivel de ese clásico del terror y la ciencia ficción, apostó por lo que mejor sabía hacer: cine de acción; ese destacamento de marines intergalácticos enfrentados a una caterva de monstruos horribles, y el enfrentamiento entre las dos matriarcas -la alien y la humana, representada por la teniente Ripley- era la guinda del pastel. Pero haber intentado imitar a Scott, no solo habría sido totalmente pretencioso, sino un fracaso completo.

Bueno, pues eso mismo hace Mike Flanagan, un cineasta de medio pelo, que intenta replicar a Kubrick, utilizando todos los geniales recursos estilísticos que creara el genial director en "El resplandor" (los latidos en la banda sonora, la música y las tomas aéreas, los escenarios calcados, los personajes fantasmagóricos...) en una estructura argumental y narrativa que tiene más que ver con una serie de televisión mediocre que con una obra magna del terror. Son resortes y mecanismos que funcionaron en su día dentro de una película monumental, pero que ahora encajados dentro de cine de terror de andar por casa, son completamente ridículos, como burdos semáforos que nos indican cuando "toca" tener miedo y cuando no.

Aunque no he leído la novela original de Stephen King en que se basa la película, sobre el papel resulta interesante la evolución que ha tenido Danny Torrance (el niño protagonista de "El Resplandor"), después de haber vivido el traumatizante episodio en el Hotel Overlook, en el que su padre se volvió tarumba e intentó matarlo a él y a su madre. Años más tarde es un hombre alcoholizado, con problemas de ira e intentando en todo momento olvidar el poder telepático que le permite ver más allá de cualquier humano, el famoso don de "El Resplandor". En esa huida a ninguna parte, Dan Torrance va a descubrir a otro ser "resplandeciente", y a un siniestro grupo de personajes que se alimentan de aquellas personas especiales, todo ello enhebrado en sus recuerdos, donde  estarán su madre, el Señor Halloran -el cocinero negro del Hotel Overlook- y por supuesto, su padre, el frustrado escritor fracasado Jack Torrance....

Flanagan ha osado profanar burdamente toda la obra de Kubrick re-escribiendo y re-filmando buena parte de "El Resplandor", con otros actores que dan vida a los personajes, para estirar innecesariamente como un chicle la base argumental en la que seguir la película. Es cierto que existen algunos momentos interesantes -que no vamos a desvelar, por riesgo de spoiler- y algunos hallazgos visuales y resortes que puedan ser razonablemente originales, pero en general es una muy indigna continuación, ya que la película resulta estúpidamente previsible y obvia, ya que intenta explicar de una manera exhaustiva todo lo que sucede como si estuviéramos en una guardería, y con una literalidad innecesaria, mostrando a lo bestia, sin sugerir nada. Y precisamente, en la arquitectura del terror, de las películas más terroríficas en la historia del cine, el no ver las cosas es el elemento fundamental para hacernos sentir miedo, como cuando no vemos el tiburón en la película de Spielberg, o el Alien en la antes mencionada película de Scott, o por supuesto, todos los fantasmas en "El Resplandor de Kubrick".

Porque no hace falta enseñarlos, recreándonos literalmente en todo. Porque entonces ya no dan miedo. Basta un plano fugaz, casi intuido, para que temblemos literalmente de terror. Y si lo vemos como vemos cualquier otra cosa... como que no. Y no hace falta más de dos horas para contar algo como esto, resultando muy lenta y aburrida en muchos casos. Los esfuerzos de Ewan McGregor y todo el reparto son encomiables, pero resultan inútiles a la hora de hacer un film coherente, que divaga entre varios tonos y argumentos y llegando a ser ridículo en algunos momentos donde se pierde literalmente el norte de lo que se ha contado. Porque un libro, se puede contar de muchas maneras, y la peor de ellas (sobre todo si es de terror) es intentar hacerlo literalmente, como ha hecho Flanagan.

Eso sí, esta película tiene una cosa buena: comprobar lo impresionante y vigente que sigue la película de Kubrick, un clásico absolutamente inalcanzable. Y aún menos por chapuceros como este. Es como si dos albañiles especialistas en chapuzas intentaran copiar la capilla sixtina. Literalmente.

TRAILER


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